“Más a todos los que le recibieron, a los que creyeron en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” Juan 1:12

Para llegar a ser hijo de Dios hay que creer que Jesús, su hijo, vino a la tierra, murió y resucito para que nuestros pecados fueran perdonados. Si creemos esto, ¿Qué somos entonces? Correcto, Hijos del Dios altísimo. Jesús define a Dios en las escrituras como un padre que es fiel, generoso, misericordioso, amable, justo y amoroso. Pero desgraciadamente en muchos hogares la imagen que se ha adquirido acerca de un padre no ha sido la mejor, lo cual ha impedido que se vea a Dios como el Padre que verdaderamente es.

Existen tantas cosas que han causado heridas en nosotros que nos bloquean y nos hacen negar a la posibilidad de ver a Dios como nuestro Padre. Y aunque las escrituras nos han hablado tanto de cómo es Dios, aun así, seguimos creyendo que Dios es como nuestro padre terrenal.

Cuando vi el título de este libro me causo mucha curiosidad y de inmediato quise leerlo, pues uno de los grandes problemas que las personas han tenido a lo largo de sus vidas ha sido la relación con su padre pensando en que como es él, así también es Dios. Al leer este libro puedo decirles que este, nos ofrece una nueva forma de mirar a Dios y de tratar aquellos aspectos de la vida que pueden obstaculizar nuestra relación con él, en cuanto es nuestro Padre Celestial.

Leer este libro te lleva a experimentar una vez el amor de Dios como tu padre perfecto, la lectura te invita a sanar esas heridas causadas, a reconciliarte primeramente con Dios y luego a extender perdón a tu padre terrenal. El libro cuenta con 8 capítulos que narran experiencias, testimonios y cuentan verdades a la luz de la Biblia. Además, cuenta con un estudio Bíblico al finalizar cada capítulo basado en todo el evangelio de Juan repartido en 8 partes, al finalizar de leer este libro no sólo habrás terminado de leer un libro más, sino que habrás realizado un estudio bíblico al evangelio de Juan desde la perspectiva del corazón paternal de Dios.

Este libro será sin duda una gran ayuda para restaurar relaciones rotas, sanar heridas, derribar barreras y a su vez es una preparación para ser padres o madres para otros en el Señor, pues no puedes guiar a otros por caminos que no has recorrido.

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